El pasado viernes, el Secretario de la Producción
y Desarrollo de Entre Ríos, Héctor Motta, recibió la visita del
intendente de la ciudad entrerriana de La Paz y de dos empresarios
locales, interesados en dar impulso a un proyecto para instalar una
planta de agrocombustibles en la zona portuaria de esa ciudad.
(Leandro Pozzi- Red Eco) Entre Ríos- La comitiva fue
encabezada por el intendente, José Nogueira, quién estuvo acompañado
por José Angelino y Héctor Gervasoni, dos empresarios que hace un
tiempo vienen trabajando en un proyecto para instalar una planta de
biodiesel y etanol en la zona portuaria de La Paz, adaptando las
instalaciones de un predio que pertenecía a una empresa de
combustibles.
En declaraciones a medios provinciales Gervasoni dijo que “lo que se
viene para el futuro” es el “biodiesel y el etanol”. En este sentido
indicó que “los privados estamos dispuestos a hacer el esfuerzo, pero
necesitamos el aval de la provincia para algunos temas”, dejando bien
claro que precisarán de la mano del estado.
Los empresarios mencionaron que la inversión inicial del proyecto es
superior a los 8 millones de dólares, de los cuales el 50 % serían
reunidos por ellos, solicitando la ayuda la provincia para lograr
financiar el resto de la inversión. De allí se desprende que el estado
provincial (endeudado y reticente a responder en tiempo y forma las
demandas gremiales de recomposición salarial de todos los estamentos
de los trabajadores estatales) debería aportar nada menos que 4
millones de dólares para tal emprendimiento.
La idea es utilizar la infraestructura existente en la zona portuaria
de La Paz que perteneciera a una empresa de combustibles y, realizando
los acondicionamientos del caso, producir en una primera etapa 30.000
litros diarios del llamado biodiesel. Este volumen de producción
permitiría abastecer a los productores del norte entrerriano y el sur
de la provincia de Corrientes.
En tanto, Nogueira agradeció “la disponibilidad” de los funcionarios
para tratar este tema. En función de ello estaban presentes en la
reunión el Subsecretario de Producción agrícola, Recursos naturales y
Desarrollo rural, Oscar Montero; el Coordinador de Gestión, Horacio
Javier Soldini; Subsecretario de Industria, Pymes y Fomento de cadenas
de calor, Mauro Alem y el Director de vinculación institucional,
Danilo Brizuela.
Para mayor claridad de esta problemática hay que releer la nota
“Condenados a muerte prematura por hambre y sed mas de 3 mil millones
de personas en el mundo”, de un tal Fidel Castro Ruz, fechada un 29 de
marzo de 2007
Dice allí Fidel “la idea siniestra de convertir los alimentos en
combustible quedó definitivamente establecida como línea económica de
la política exterior de Estados Unidos el pasado lunes 26 de marzo. La
tragedia no consiste en reducir gastos de energía, sino en la idea de
convertir los alimentos en combustible”.
Fidel nos apunta que “una tonelada de maíz sólo puede producir 413
litros de etanol como promedio, de acuerdo con densidades, lo que
equivale a 109 galones”.
Si Entre Ríos destinara toda su producción de cereales y oleaginosas
para producir los 30.000 litros diarios en un año; si imagináramos
semejante esfuerzo, no sería suficiente: se precisarían casi 11
millones de toneladas de tales productos. La producción entrerriana no
llega a los 6 millones y hay indicios ratificados por especialistas en
la materia que anuncian una baja en la producción, entonces ¿de dónde
saldrían los otros 5 millones? Todo estos números son registro oficial
de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos.
Entonces ¿Qué estarán pensando los empresarios y funcionarios de
primera línea, detrás de los cuales está el propio gobernador de Entre
Ríos, Sergio Urribarri?
Volvamos a Fidel: "Aplíquese esta receta a los países del Tercer Mundo
y verán cuántas personas dejarán de consumir maíz entre las masas
hambrientas de nuestro planeta. O algo peor; présteseles
financiamiento a los países pobres para producir etanol del maíz o de
cualquier otro tipo de alimento y no quedará un árbol para defender la
humanidad del cambio climático."
Es hora que intelectuales, campesinos, pequeños y medianos productores,
periodistas, pymes y el conjunto de las organizaciones populares de
todo tipo, de la ciudad y el campo, comiencen a debatir y articular
seriamente acerca de esta problemática, desde un sentido de soberanía
y auténtica defensa del medio ambiente. Todo ello de la mano de la
construcción de un mundo diferente: posible, urgente y necesario.