Ayer eras el centro de la atención mediática
internacional. Amigos y enemigos no paraban de hablar de tu última
decisión. Los informativos y las ediciones digitales de los diarios
repasaban tu vida, como si hubieras muerto. Por mucho que les pese,
sigues vivo.
Cuba, tu Cuba, nuestra Cuba, les duele. Todavía no han
olvidado la derrota en Playa Girón/Bahía de los Cochinos. No logran
entender el porqué de la supervivencia de la Revolución tras la
implosión soviética. Llevan cinco décadas intentando matarte, están
desesperados porque saben que tu obra, la obra de todo el pueblo
cubano, te sobrevivirá.
El imperialismo está al acecho, preparándolo todo para
desembarcar en el Malecón tras tu partida. ¡Que se atrevan!, se
encontraran con la resistencia feroz de millones de personas, cada uno
su propio Comandante en Jefe, como señalaste en aquella ocasión. Si
esa hecatombe ocurriera ten por seguro que el mundo no se quedará
quieto, recibiréis la misma solidaridad que tanto prodigáis.
Eres un hombre, compañero Fidel, un simple y mortal ser
humano. Lleno de contradicciones, imperfecto, propenso a cometer
errores, tan frágil y tan fuerte como cualquiera de nosotros. Nunca
pretendiste ser un Dios, siempre has combatido el culto a la
personalidad, manzana podrida que infectó el cesto del socialismo real.
Pero, entiéndeme, he crecido con tu ejemplo, eres un arquetipo para mí
y para varias generaciones de comunistas, querido Fidel.
Adelante, cubanos. Revolución en la Revolución. Parece
que ha llegado el momento de corregir y de enderezar vuestro modelo,
desoyendo los cantos de sirena del neoliberalismo, inspirados en el
marxismo-martiano, piedra angular del socialismo isleño. Casi
finiquitado el período especial, están las venas abiertas de América
Latina supurando alternativas a la barbarie existente, fijas las
miradas en la mayor de las Antillas.
Libre ya del cargo presidencial, guardado el uniforme
verde olivo, testigo de excepción del demacrado Siglo XX, tus
reflexiones nos ayudan a comprender un poquito mejor este puñetero
circo global. Caballo, viejo y cansado, Caballo nuestro, hasta la
victoria siempre Comandante de la esperanza y de los amplios
horizontes.